jueves, 10 de agosto de 2017

LA DIMENSIÓN SOCIAL DE LA EDUCACIÓN

Leyendo e investigando sobre la influencia de la didáctica en todo los procesos de enseñanza, conseguí llegar a este importante capitulo procedente de el libro de POZO ANDRÉS, María del Mar DEL; ÁLVAREZ CASTILLO, José Luís; LUENGO NAVAS, Julián y OTERO URTZA, Eugenio; Teorías e instituciones contemporáneas de educación, Madrid, Biblioteca Nueva, 2004.

 LA DIMENSIÓN SOCIAL DE LA EDUCACIÓN

El ser humano necesita el contacto con los miembros de la especie porque no es capaz de existir solitariamente, debido a que el crecimiento basado exclusivamente en la información genética sería insuficiente para confirmar su perspectiva social. Existe pues una necesidad de transmisión, de influencia, que obliga al hombre a comunicarse, sobre todo, a través del lenguaje articulado, o por cualquier otro medio (gestos, mímica, dibujos, etc). Es un ser social por naturaleza.
Actualmente se acepta la existencia en los seres humanos de un "motivo social o necesidad de pertenencia", el cual ha ido evolucionando desde que, en sus orígenes, los individuos establecían vínculos sociales en el seno de los grupos para obtener ventajas con vistas a la reproducción y perpetuación de la especie. Así pues, las cualidades específicamente humanas no pueden desarrollarse por sí mismas siguiendo los dictados del código genético en un ambiente aislado, siendo necesario el contacto y las relaciones con los demás.
El caso de los llamados "niños selváticos" nos puede ayudar a comprender cómo seres que tienen el mismo potencial biológico y genético que los de su especie, por su falta de contacto social han desarrollado formas de comportamiento que en nada se parecen a las de los demás. Se trata de casos extraños en los que se han encontrado muchachos en estado salvaje en lugares muy retirados de la civilización. No sabían hablar (emitían sonidos insólitos), ni reír, ni transmitir los afectos y los sentimientos propios de la especie humana. Tenían dificultades para entablar relación con las personas. Su trato era arisco, temeroso y huidizo. El más célebre de ellos es Víctor, que fue encontrado en los bosques de Aveyron (Francia) en las primeras décadas del siglo XIX y al que Jean Marc Itard (médico y educador francés) trató de educar, no sin la oposición de los que creían que la tarea era inútil. La idea de Itard consistía en estimular y desarrollar los sentidos de Víctor, así como sus capacidades (hablar, leer, escribir, contar…). Podemos pensar que la especie humana, una vez que reguló los aspectos más elementales de su evolución biológica (alimentación, protección, procreación, etc.) se preocupó de los aspectos sociales para mejorarlos, utilizando para ello la transmisión de normas sociales mediante canales externos a los individuos, al contrario que los animales, que lo hacen a través de los mecanismos endógenos (biológicos).
El individuo cuando nace no posee conductas aptas para el desenvolvimiento social, no es miembro de la sociedad. Por eso se le induce para que se integre en la misma, aprendiendo e interiorizando los elementos que se consideran básicos para que la comunidad, de la que forma parte, perdure en el tiempo, tales como la lengua, los símbolos, las normas, los valores, las creencias, etc. Son formas de comportamiento que, en un principio, no pertenecen al individuo en particular, sino que se le ofrecen para que las asimile de forma casi mecánica e irracionalmente.
Las posibilidades educativas del sujeto no se encuentran en su configuración individual, sino en su ámbito social, por lo que la educación se constituye en el medio fundamental de socialización, en el que la comunicación juega un papel fundamental. A través de ella un sujeto pretende modificar la conducta de otro mediante la transmisión de ciertos contenidos culturales, utilizando el lenguaje como cauce de intercambio primordial. Así pues, la socialización se refiere a los procesos por los cuales se adquieren determinados modos de comportamiento que son comunes a un grupo social concreto, haciendo que los sujetos se asemejen unos a otros en su forma de actuar. Se trata de hacer de la cultura algo propio. Ahora bien, debemos tener presente que si el sujeto tiene la capacidad de socializarse, no nace socializado, siendo la educación la que se encargue de llevar a cabo este complejo proceso, proporcionándole un amplio abanico de influencias orientadas según determinadas metas sociales.
Las definiciones que se han aportado para explicar este fenómeno son muchas, pero casi todas ellas coinciden en señalar las siguientes características: Se trata de un proceso que dura toda la vida, aunque hay períodos en los que los cambios se producen con más intensidad, como en la infancia, la adolescencia y la juventud.
-Se basa en la capacidad de relación social de los seres humanos.- El sujeto se introduce y se adapta al grupo, perteneciendo a una colectividad.- Como hemos comentado, el sujeto no nace social, sino con la capacidad de socializarse.
-Busca preservar un determinado sistema social a través de la interiorización de ciertos contenidos culturales.
-Consiste en la internalización de pautas y normas de convivencia, por las que el individuo se humaniza.
Al ser la socialización un proceso de aprendizaje y de adaptación social, tiene lugar de forma lenta y gradual desde el momento del nacimiento. Los primeros aprendizajes se llevan a cabo en el ámbito familiar cargado de afectividad, para irse abriendo posteriormente a otros entornos sociales, como los amigos, la escuela, los grupos, etc. Todos ellos operan como agentes de socialización, a través de los cuales se van asimilando los elementos culturales (normas, valores, creencias, actitudes, modos de pensar y de relacionarse con los otros, etc.), que posibilitan al sujeto hacerse competente socialmente. No obstante, en las complejas sociedades actuales actúan otros elementos de socialización menos definidos, pero por ello no menos importantes, tales como los medios de comunicación de masas, la publicidad, el mundo de Internet (chat, juegos interactivos, realidad virtual, etc).
Por lo tanto, a través de la socialización el sujeto hace suyos, interioriza los aspectos más importantes de la cultura del grupo social en el que está inserto, formándose así un código de comportamiento social y un sistema de creencias en los que fundamentar su conducta social.

 Conclusión:

Toda conducta es adquirida por la interacción con un determinado contexto social y donde la “cultura presente” determina ciertos patrones de conducta que al tiempo uno los interioriza y los hace suyo.

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