jueves, 10 de agosto de 2017

Importante artículo publicado en la revista complutense de Madrid. La didáctica de la historia en la historia de la didáctica. Autor Primitivo Sánchez Delgado.

LA HISTORIA, CIENCIA QUE PUEDEN ALCANZAR LOS HOMBRES POR SER ELLOS QUIENES LA HAN HECHO.
Los planteamientos pedagógicos de Vico se basan en la concepción de la historia humana como proceso de desarrollo de su razón y su fantasía. Quizá lo más original de Vico sea la importancia que da a la imaginación, a la fantasía, junto a la capacidad de razonamiento.
Vico establece tres fases en el proceso de desarrollo individual humano, a cada una de las cuales corresponden unos aprendizajes distintos dados sus distintas características:
A.- Fase de los sentidos: Es la infancia en la cual el niño, infans, que en latín significa "que no habla", se relaciona con el medio a través de los sentidos.
El aprendizaje más importante que debe realizar durante esta etapa es el de la lengua.
B.- Fase de la fantasía: Es la fase de la niñez, en que el niño interpreta el mundo a través de la fantasía. Según Vico (1985: 119): "En los niños la memoria es vigorosísima; de ahí que sea viva hasta el exceso su fantasía, que no es otra cosa que la memoria ensanchada o compuesta". En esta fase debe fomentarse el estudio de la historia, de la poesía y de la geometría.
C.- Fase de la razón: Sería la juventud en la que, sin que desaparezca la fantasía, comienza el predominio de la razón. El aprendizaje fundamental será el de la filosofía, que permitirá integrar los aprendizajes de todas las disciplinas de "naturaleza racional" que nos permiten conocer el mundo y a nosotros mismos. Según Vico, en la primera juventud, en que prevalecen todavía los sentidos, deben estudiarse las ciencias físicas y las matemáticas para a partir de ellas llegar al estudio de metafísica y de la moral.
Para Vico el objetivo final de la educación es conseguir una naturaleza humana, inteligente y modesta, benigna y razonable, que reconoce por medio de las leyes a la conciencia, la razón y el deber. Por medio de la instrucción en todas las artes y las ciencias debe buscarse la formación de hombres equilibrados, que unan la prudencia a la capacidad crítica, que no rechacen lo verosímil, pero que no asuman como verdaderas las cosas falsas.
Es posiblemente el primero en intentar elaborar una explicación humana de la historia global. Para él son los hombres quienes hacen la historia y, dado que lo que puede conocerse con mayor certeza es lo que uno hace, la historia es un conocimiento más accesible al hombre que la naturaleza, puesto que ésta piensa que ha sido la Historia de la Didáctica.
Frente al planteamiento cartesiano, Vico se basa en un principio de demarcación que permita distinguir lo que puede conocerse de lo que no. Ese principio es: verum et factum convertuntur, es decir, sólo se puede conocer con verdad algo que el sujeto haya hecho.
Este mundo civil ha sido hecho por los hombres, por lo que se puede y se debe encontrar sus principios dentro de las modificaciones de nuestra mente humana. De ahí que cuantos reflexionen sobre ello deben quedar maravillados de que todos los filósofos intentaran seriamente conseguir la ciencia del mundo natural, del cual, como lo ha hecho Dios, sólo él tiene la ciencia; y olvidaran reflexionar sobre este mundo de las naciones o mundo civil, cuya ciencia podrían alcanzar los hombres por ser ellos quienes lo han hecho (Vico, 1985: 141).
La "historia ideal eterna" es un orden lógico e ideal, según el cual se desarrollan las sociedades humanas en corsi y ricorsi. Pero Vico tiene una visión de progreso en la historia y no de mera repetición. El proceso histórico se desarrolla cíclicamente, pero en una espiral de progreso y no de forma circular como se ha querido interpretar por autores como Carbonell (1986: 78), quien atribuye a Vico una visión del desarrollo de las sociedades humanas en el que "giran en redondo como civilizaciones sucesivas que nacen, se desarrollan y mueren después de haber recorrido las mismas etapas".
El proceso histórico se desarrolla en tres etapas, paralelas al desarrollo individual que ya hemos indicado, y cuyo establecimiento atribuye a los egipcios: La edad de los dioses, en la que los hombres gentiles creían vivir bajo gobiernos divinos y todas las cosas les eran ordenadas mediante los auspicios y los oráculos, que son las cosas más viejas de la historia profana; la edad de los héroes, en la que estos héroes reinaron en todos los sitios mediante repúblicas aristocráticas, basadas en una cierta diferencia por ellos manifestada de su superior naturaleza respecto a la de sus plebeyos; y, finalmente, la edad de los hombres, en la que todos se reconocieron ser iguales en cuanto a su naturaleza humana, por lo que primeramente se constituyeron las repúblicas populares y finalmente las monarquías, siendo ambas formas de gobiernos de los hombres. (Vico, 1985: 55).
El planteamiento de Vico de intentar buscar una explicación global de la historia, contiene en sí mismo un planteamiento didáctico anti memorista. Lo importante al enseñar historia no es dar una colección de hechos y datos, sino intentar buscar una explicación racional al desarrollo de los mismos. Vico defiende un modelo de educación histórico-jurídico-literaria que no era la predominante a principios del siglo XVIII.
En cuanto a la enseñanza de la historia en la escuela, Vico (1970: 33), dice que el mismo Aristóteles "afirma que a los niños es menester enseñarles lenguas, la  oratoria y la geometría, como materias más idóneas para ejercitar su memoria, la fantasía y el ingenio". La historia contribuiría fundamentalmente al desarrollo de la fantasía, pues según Vico (1970: 33-34), cada una de estas capacidades debe ser conducida y regulada sabiamente mediante un arte propio: "la memoria, con el estudio de las lenguas; la fantasía, con el estudio de los poetas, historiadores y oradores y el ingenio con la geometría lineal".
Respecto al orden en que deben realizarse los estudios, considera que los niños deben empezar por estudiar las lenguas. La disciplina cuyo estudio deben realizar a continuación es la historia: "La edad de la niñez, débil en raciocinio, se regula sobre todo con ejemplos, que deben de aprenderse con viveza de fantasía, para conmover, cosa en la que la niñez es maravillosa, por lo cual los niños deben ocuparse en la lectura de la historia, real o fabulosa" (Vico, 1970: 59). Dado el paralelismo establecido por Vico entre el desarrollo individual y el desarrollo histórico, resulta lógico que los alumnos estudien en sus primeros años una historia mítica o fabulosa al igual que en los primeros tiempos los hombres explicaban la historia a través de los mitos. Vico piensa, pues, que en la niñez debe enseñarse la historia desde el punto de vista filológico, empleando su terminología, es decir, la historia narrativa de hechos y datos. Más tarde, cuando el alumno tiene capacidad para razonar, se estudiará la historia desde el punto de vista filosófico, es decir, de la búsqueda de causas, consecuencias y leyes que expliquen el desarrollo de los hechos. Primero debe realizarse el estudio de lo concreto y después de lo abstracto, cuando la mente del alumno está preparada para ello, pues Vico (1970: 20) piensa que "grave error es consentir a los muchachos que estudien materias más fuertes de lo que su inteligencia puede soportar". Sin embargo, en ambos casos la finalidad del estudio de la historia es una finalidad moral: primero a través de los ejemplos y después de las leyes morales individuales y colectivas.
Otros aspectos metodológicos que cabe resaltar en el pensamiento de Vico es su oposición al memorismo reinante en la enseñanza de su tiempo, abogando por un aprendizaje razonado. Vico )aún sin nombrarlos directamente) critica a los jesuitas y asimismo a los jansenistas seguidores del Arnauld, porque confiaban demasiado en el aprendizaje mnemónico y verbal, sobre la repetición casi obsesiva de fórmulas mentales y comportamientos con el objetivo de convertir aparentemente a los jóvenes en más brillantes y espontáneos pero en realidad completamente sometidos, no humildes ni dotados de buen sentido, al contrario "temerarios como aquellos que discuten acerca de materias que aún han de aprender", por lo tanto presuntuosos, aburridos y sabiondos (Santoni Rugiu, 1981: 228). Frente a esos métodos verbalistas y memorísticos, Vico defiende los métodos activos y el aprendizaje por descubrimiento, que permita al alumno construir su propio conocimiento en lugar de recibirlo ya acabado en forma de verdades dogmáticas.
Vico afirma que sólo se conoce de verdad aquello que se hace. En su Autobiografía, cuenta como abandonó las enseñanzas de don Francisco Verde, que gozaba de fama de buen enseñante en la época, porque "poco o nada práctico sacaba de las lecciones de Verde y que en ellas solo ejercitaba la memoria, mientras que la inteligencia quedaba poco menos que inactiva" (Vico, 1970, p. 23). De todas formas piensa que no se debe llevar a los jóvenes a la crítica antes de tiempo: "Lo cual supone juzgar antes de aprender bien (contrariamente al curso natural de las ideas, que antes se debe aprender, y luego juzgar y finalmente razonar) y hace que la juventud se vuelva árida y seca en sus expresiones y que sin nunca hacer nada en concreto quiera juzgar todo lo que le rodea" (Vico, 1970: 34).
Ahora bien, como no debe darse a los alumnos unos conocimientos que superen sus capacidades y como la secuencia lógica del aprendizaje, según Vico, es primero aprender, después juzgar y por fin razonar, en los primeros años, la historia que se explique debe estar cargada de fantasía, similar a la construida por los primeros hombres, y a partir de ella debe llegarse a la explicación racional humana.
Nuestros críticos ponen la primera verdad como anterior, extraña y superior a toda imagen corpórea. Pero la enseñan demasiado prematuramente a los jóvenes, incluso cuando estos son inmaduros. En efecto, tal como en la vejez prevalece la razón, en la juventud prevalece la fantasía, y no conviene de ninguna manera ahogarla, ya que siempre se la considera como feliz indicio del genio futuro (Vico, 1989: 43).


Este planteamiento conlleva además la ventaja de proporcionar al alumno una motivación fuerte para el estudio de la historia, pues la historia poética, cargada de fantasía, en los primeros años le resultará atractiva y una vez tomado el gusto por esta disciplina le llevará a que, con el desarrollo de la razón, el alumno se interese por buscar una explicación racional del pasado que le sirva para actuar en el presente y construir el futuro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Pensar y desechar una idea para ir inmediatamente a otra idea es super importante; siempre y cuando el enfoque sea para conseguir el éxito d...